jueves, 28 de febrero de 2013

Andalucía.


Vivo a caballo entre dos provincias de luz, separadas por unos ciento cincuenta kilómetros, una hora y media en coche, cuarenta y cinco minutos en el tren más rápido. No son solo sol, música, acento, río, ni siquiera son solo buena gente, lucha y valentía; son mucho más que todo eso.
Es una suerte llevar el sur en las venas y en la cabeza, aunque a ratos esa afirmación baile y dude. Se dice que el ser humano desprecia lo que tiene hasta el momento en que lo pierde. Mi futuro, como el de muchos, pasa por viajar lejos, quizá más allá de las altas cumbres que cierran una península, quizá más allá de un gran océano en sentido contrario. Me cuesta evadir un pensamiento que siempre me ha rondado. Que para los andaluces será más duro que para el resto: estas raíces, profundamente hundidas en terreno árido, pasan hambre pero se resisten al desarraigo. Esto nos hace fuertes, más fuertes que al resto; pero también vulnerables, más vulnerables que el resto ante el inminente, predecible hundimiento. Un hundimiento seguramente más abominable, también, que el resto de hundimientos. Por eso no sé si celebrar este amor a la tierra o maldecirlo.
En aquel famoso diálogo de la película Martín Hache, sus protagonistas comentaban que la patria es un invento. Que la patria son tus amigos, tu familia. Lo cierto es que mis amigos, mi familia, mi casa, mi historia, la gente que me rodea, todo lo que conozco o alguna vez he conocido, son mi Andalucía. No hay más patria que la que tú mismo eriges, y la mía está aquí, muy por encima de los colores de una bandera, de la letra de un himno, de los pueblos y de España.

Feliz día de esta Andalucía doliente, por la que absolutamente nadie podrá llegar a luchar jamás todo lo que merece.




10 comentarios:

  1. (Antonio)

    Simplemente genial.

    Ojalá nos den una mínima oportunidad a los andaluces de esta generación para que podamos construir una andalucía próspera.

    No hay derecho que siendo la comunidad más poblada de España, Andalucía esté actualmente condenada al abandono, a que en unos años su población sean personas de más de sesenta años porque la juventud andaluza tuvo que irse a buscarse el pan lejos de aquí.

    El potencial andaluz es acojonante, esperemos que algún día deje de ser potencial y pase a ser realidad.

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  2. OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLÉ no tiene un pero. El día que los andaluces peguemos un traskío, que tiemble el mundo.

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  3. Quizás no haga falta irse. Andalucía nos merece.

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    1. Dios (o el que ejerza) te oiga. Ya sabes que soy fatalista por naturaleza.

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  5. Periodismo andaluz de hoy, joven y lúcido, sea siempre por Andalucía libre, España y la Humanidad. Aquí(mejor) o en Pekín.

    Felicidades. Un beso

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  6. ¡Coño Bebop! Que me vas a saltar las lágrimas. Vas a hacer que me caigan bien hasta los sevillanos por tratarte como cuentas.

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  7. Estoy muy de acuerdo, y me jode mucho que la única opción que nos den sea el irnos fuera. Esas cosas que crean tu patria y que están aquí, esa calidad de vida, no podremos tenerla fuera. Ojalá pueda quedarme, sino también me veo cruzando el Atlántico en sentido inverso.

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  8. Los gallegos opinan lo mismo, han creado ese mito de que ellos tienen una conexión especial con su tierra que los demás no. Todo porque tienen su propia palabra para "nostalgia".

    Supongo que emigrar le parece difícil a todo el mundo porque es verdad eso de que la patria es la familia.

    Pero vamos, lo de la emigración es un mito. La mayoría de la gente no va a hacerlo y los que se están yendo, volverán.

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  9. guapa!! que te perdí la pista.... pero te he vuelto a encontrar....
    yo soy como tú, Andalucía es para mi... como decirte.... cuando alguna vez he subido de Despeñaperros y he entrado en nuestra tierra, los pelos se me han puesto de punta, una sonrisa en los labios y una alegría en el corazón!

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