viernes, 27 de septiembre de 2013

Cinco años después de Lehman Brothers.

Lehman Brothers había resistido una guerra civil, la crisis bancaria del 1907, muy parecida a la actual, también sobrevivió a la crisis económica en Estados Unidos conocida como el Crack de 1929, a escándalos en el trading de bonos, a colapsos en Hedge Funds, pero no ha superado la crisis subprime de 2008, que constituye —con un pasivo de $613.000 millones— la mayor quiebra de la historia hasta el momento


Por aquel entonces no me enteraba de nada. Creo que Juan Marsé se llevó el Premio Cervantes y Obama salió presidente. Pasaba algo en la franja de Gaza, ETA todavía ponía alguna bomba y yo, que empezaba a estudiar Periodismo, me hice una foto con Iñaki Gabilondo en el salón de actos de la Facultad. Público se editaba aún en papel y cada mañana dejaban una pila de ejemplares en el hall. Aún no existían Jot Down ni Píkara ni Mongolia y yo quería trabajar en Rolling Stone para subvertirla desde dentro. Extremoduro sacó La ley innata y yo llevaba una púa colgada del cuello. Aquel año leí a Galeano como si fuera el único viejito periodista y escritor uruguayo en el mundo y eso que no sabía situar Uruguay en un mapa. Decía entre risas que en cinco años estaría haciendo cola en el paro, como si fuese a ser mentira o como si esos cinco años nunca fueran a pasar. Pero pasaron.
Cuando me quise dar cuenta apenas había aprendido nada y eran ya cerca de las doce, y arrancaba la música cotidiana, el bajar de persianas, las últimas buenas noches. Horas después el sol calentaría toneladas de basura apiladas junto al contenedor por otra huelga inútil. El vidrio de las botellas de la noche anterior no proyectaba nada que se pareciese a la aurora boreal por mucho que lo atravesara la luz. No sabía qué votaría en las próximas elecciones. Los monstruos del armario eran hombres con corbata, mujeres más guapas que yo, entidades financieras y trabajos temporales de comercial a comisión en Infojobs. Activos tóxicos ya no sonaba a grupo punketa. Empezaba a cuestionar incluso mis propias certezas, yo, ¡yo!, que siempre he hablado demasiado alto, y ya sé que eso es crecer, pero nadie piensa que crecer sea bonito. En un momento dado decidí que prefería escuchar temitas a quebrarme con canciones. Aún quedaban caminos de vuelta a casa, atajos por la estación de Santa Justa cuando dejaban la puerta abierta. Estaba acabando de estudiar periodismo pero sabía que nunca sería periodista. Todo se había ido a la mierda y tú, como sedado, me decías "soy feliz", así, tan ricamente, sin anestesia.
Treinta años después de Lehman Brothers no existirá Eurasia pero seguirán citando a Orwell y nadie se acordará de aquellos cuentos de Tomás Moro, si es que alguien se acuerda ahora. Al menos los libros electrónicos no arden a 451 fahrenheits y quizás eso logre salvar la cultura. El mundo de la música estará tomado por diyeis con máscaras de animales y no existirán los premios de literatura, para beneficio de todos. El único negocio que seguirá siendo rentable será la guerra. La última herramienta tecnológica habrá quedado obsoleta antes de inventarse. Yo no habré emprendido, porque no soy emprendedora y porque la fiebre de emprender se llevó las pocas ayudas a emprendedores que quedaban. Con suerte, habré encontrado un trabajo de mierda y viviré en un piso compartido para siempre en lo que nos hayan dejado de Andalucía, que es lo que yo quiero a fin de cuentas. Hablar de periodismo será el nuevo revival, los coches no habrán aprendido a volar y los extraterrestres seguirán pasando de nosotros, el cielo de Madrid aún será amarillo y alguien, totalmente sedado, me dirá "soy feliz", así, tan ricamente, sin anestesia.


3 comentarios:

  1. La próxima lluvia será ácida. Pero tú siempre serás PERIODISTA, aunque los periódicos no existan. Y recuerda: la felicidad no solo es un estado transitorio, sino además fugaz. La vida siempre duele, mas hay que lucharla; es decir, vivirla. ¡A por ella, Irene!

    Besos.

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  2. Y se desarrollará aún con más fuerza el no-periodismo de la prensa rosa y el espectáculo barriobajero.

    Bah, está todo más o menos igual. Mal de muchos...

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  3. Mírate, has conseguido hacer de la temática más típica de nuestra generación un cuadro que se sale de lo típico, compuesto a base de desgarros y la humedad de las tardes andaluzas.

    Un saludo.

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