lunes, 3 de marzo de 2014

Vómito de las 20:26.


Seguramente yo jamás, no sé, yo creo que en realidad jamás sentí eso que tú dices que sentí, yo qué sé, tú solo eras algo en lo que yo creía como quien tiene un dogma o profesa una religión o sigue una doctrina, yo pensaba que tú eras algo que tú posiblemente no has sido en la vida y yo me permití el lujo de disfrazarte de eso porque a veces una necesita engañarse a sí misma para sentirse bien y yo me sentía bien creyendo que había encontrado una pepita de oro entre tanta gravilla o yo qué sé, no sé, para mí no es fácil hallar sintonía o a alguien que comparta mi ruta o una conexión acertada, un circuito circular cerrado, cierto equilibrio cósmico, no sé si me explico, ya, no, no me explico, me refiero a que a mí no me entusiasma casi nada, no me entusiasma el cine, los músicos que alguna vez me tocaron el botón del alma ya están muertos y a veces siento que paso por el mundo como si fuera un trámite, y contigo lo conseguí alguna vez, entusiasmarme, y yo pensaba que si me entusiasmabas era porque yo te entusiasmaba también, que había cierto poder en esa reciprocidad, como dos personas que llevan una bolsa que pesa mucho cada uno de un asa, pero resultó que no, que la mente es poderosa y puede hacer que escuches voces conocidas en una psicofonía y también puede hacer que te parezca real algo que solo está en tu cabeza, eso tiene un nombre, pero ahora no me acuerdo de cuál, bueno, si algo he aprendido es que es mejor entusiasmarse con un libro o con una mascota o con un plan para el fin de semana que con cualquier persona, y ahora que voy tomando consciencia es cuando llegan la rabia y el veneno que poco a poco se lo irá cargando todo incluso los calambres y los pellizcos esos que he mantenido guardados en una cajita hermética para que nada los erosione y se convertirán en basura al final y se pudrirán y olerán a mierda por proceso natural como todo lo biodegradable, no pasa nada, es cuestión de tiempo y entonces dejaré de molestarme, estoy en ello, de verdad, me estoy yendo de aquí pero despacito, me estoy yendo pero patéticamente despacio como en la peli esa en la que la tía se vuelve después de haberse despedido, como dándote ventaja por si te da por correr alcanzarme y decir oye imbécil, que te has vuelto a equivocar, de verdad, no pienses tanto y vuelve a cerrar la puta cajita.


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